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Enero 2017

Mensaje del Presidente

Editorial: Walter Burzaco

Desde hace más de cincuenta años la industria del Cable sostiene un rol social, que lejos de disminuir se acentúa. Nuestro sector ha promovido la verdadera igualdad e inclusión: el derecho a las comunicaciones en todos los territorios del país. Y hoy tenemos por delante una responsabilidad y una necesidad: la responsabilidad de dar respuesta a la demanda de la sociedad, y la necesidad de invertir para los nuevos escenarios, como siempre lo hemos hecho.


La TV por Cable ha dado sobradas muestras de su voluntad de inversión y de aporte al desarrollo social del país. Prueba de ello es que a lo largo de los años ha creado más de 25.000 puestos de trabajo. Conecta –entre las 700 empresas chicas, medianas y grandes– a unos 7 millones de abonados, y 2,8 millones de accesos de Banda Ancha. También hay producción audiovisual de unas 600 señales dedicadas a los contenidos locales y regionales, que son un acervo cultural de la Nación.


Los operadores que representamos han invertido constantemente en infraestructuras propias para dar mejores servicios y acceso a Internet, sin haber recibido subsidio alguno ni haber gozado de un monopolio como las telefónicas. En efecto, el esquema regulatorio de las telefónicas, creado con la privatización de Entel, ha consagrado un duopolio de 10 años que en los hechos permanece así hasta la actualidad.


A las empresas de TV por Cable históricamente no se les ha permitido participar de la telefonía celular. En un principio por una regulación excluyente, y en la última licitación por la vía de los hechos. Sin embargo, las telefónicas que ahora se postulan para converger con el Cable, a hoy tienen más de 60 millones de líneas celulares, además de concentrar: telefonía fija, servicios satelitales, trasmisión de datos e Internet.


Es bueno aclarar que, en muchos de estos mercados, las telefónicas operan tanto en el segmento mayorista como en el minorista, y que esta integración vertical es una enorme ventaja competitiva respecto de todos los demás actores del sector TIC.


Habiendo dejado en claro qué es y lo que representa tanto el sector del Cable como el de las telefónicas, queremos dejar asentada nuestra alerta sobre la unificación de las leyes que se está redactando.


Pensamos que de ninguna manera puede tratarse de un nuevo comienzo, como si no hubiera existido un pasado o punto de partida de los principales sectores que van a converger. De lo contrario la convergencia en vez de una confluencia armónica será una colisión en la que, por peso, tamaño, obligaciones, falta de subsidios y la ausencia de una sana competencia, entendemos que la TV por Cable será el gran perjudicado.


Sin embargo, a juzgar por toda la información que se lee en la prensa escrita nacional, los medios especializados, las redes sociales y que se obtiene por conversaciones privadas, parece que la única cuestión en discusión está dirigida a la particularidad sobre cómo se abordan los mercados comerciales y nada más; siendo la principal especulación, la forma en que las telefónicas van a poder acceder al video.


Si va a ocurrir lo que circula como información, entonces atrás quedarán las garantías a la libertad de prensa, el pluralismo y el acceso a la información; el fomento para el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones; la garantía de la seguridad jurídica, el fomento a las inversiones en las infraestructuras, y la garantía de los derechos de los usuarios y consumidores. Sin embargo estos son los propósitos que debe vigilar y cumplir la “Comisión para la Elaboración del Proyecto de Ley de Reforma, Actualización y Unificación de las Leyes Nros. 26.522 y 27.078”, porque así lo establece el mismo DNU 267/15 que creó a esta comisión.


Esperamos que a la hora de redactar se cumpla con los objetivos establecidos.