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Julio 2018

Mensaje del Presidente

Editorial: Walter Burzaco

La TV por Cable evoluciona en todos los ámbitos y requiere de una inversión constante para que sus productos y servicios estén a la vanguardia de la convergencia y las nuevas tecnologías. Pero, al mismo tiempo y apalancados en esa evolución, en el mercado surgen piratas que dan acceso ilegal a nuestros servicios. Ya sea sin costo, a través de un único pago, o abonando precios ridículos.

En la actualidad hay más de 100 denuncias penales activas en Argentina, en juzgados de casi todas las jurisdicciones. Son la punta de un iceberg del fraude con el que los piratas obtienen fortunas mal habidas, que representan un 14% de los ingresos de la TV por Cable y de los contenidos del mercado argentino.

Los delitos tradicionales son todavía los que mayor daño causan, pero los tecnológicos van en crecimiento. Entre ellos podemos identificar: el surgimiento de micro empresas ilegales de Cable e Internet; la clonación de decodificadores y cable módems; la retransmisión ilícita de señales, al quebrar las claves de codificación satelital; el uso indebido del servicio de Internet, por el que se distribuye la conectividad obtenida de un proveedor legal, empleando antenas o redes clandestinas; y organizaciones que por vía de “streaming” dan libre acceso a contenidos pagos, provocando daños económicos con su proceder y violando también los derechos de autor.

Un problema que perdura desde el inicio mismo de la TV por Cable, son los llamados “clandestineros”. Se trata de instaladores ilegales que van desde realizar conexiones a los domicilios y que llegan hasta montar tendidos clandestinos que sirven a barrios enteros. Incluso se ha verificado que algunos de ellos emplean materiales obtenidos en circuitos ilegales, que son propios de las operadoras.

Por último, pero tal vez el caso más preocupante, porque afecta especialmente a las empresas PYMES que dan servicio en las provincias, es el llamado “plan vecino” que se lleva a cabo estafando a los proveedores satelitales. Lo implementa un revendedor de estos servicios que registra a un solo hogar, pero instala cajas decodificadoras adicionales en otras casas. Entre todos pagan un solo abono, pero el servicio se puede llegar a extender a tres o cuatro hogares. Es un caso de deslealtad comercial con múltiples afectados, que se ve agravado porque también estos usuarios pagan un único abono para que todos accedan al fútbol codificado.

Nos hemos puesto de acuerdo con varias entidades, para iniciar una campaña que dé amplia difusión al problema ante autoridades regulatorias, fiscalías, jueces; y además nos vamos a dirigir a los usuarios que contratan de buena fe servicios ilegales. Vemos que es absolutamente necesario promover una concientización en todos los ámbitos de la sociedad argentina. Porque la piratería perjudica a todos los estratos. Ya que no solo afecta directamente los ingresos de las empresas proveedoras de servicios, sino que genera perdida de lugares de trabajo y también una merma en el pago de impuestos al fisco.

Vivimos en un mundo híper conectado, donde el dinamismo y la convergencia de los servicios marcan el camino de un conglomerado de empresas argentinas que trabajan, día a día, para ofrecer una evolución constante en el producto final y promover así el crecimiento tecnológico del país.

Por ello, llamamos a todos los que hacemos esta industria a participar de un gran cambio, en donde el Estado, los operadores, las señales y los clientes trabajemos codo a codo para eliminar la piratería en todas sus formas, y para continuar caminando juntos por el camino de la excelencia, solamente alcanzable mediante la supervivencia de los valores, el compromiso mutuo y la lealtad.